jueves, junio 22, 2006

El ombligo de las chicas



No lo soporto más. Con el 21 de junio llegó el verano severo e irremediable. Puntual como si lo supiera el propio tiempo, como si tuviera uso de conciencia.. El primer día de verano superamos los 35 grados. Un día de estos, el termómetro del Parterre saldrá volando y el de la plaza de España se derretirá sobre el edificio del Apolo. No se si estamos ante una glaciación o es culpa del calentamiento de la tierra. Las acaloradas del mundial de fútbol no ayudan, sinceramente. Por cierto, la horchata ya está por los 1,80 euros. Un verdadero robo a mi juicio. El problema es que me encanta y me engancho a ella con demasiada facilidad. Hablando de buen gusto… Hablaré sin tapujos. Que nadie me llame salidote… Todos pensamos lo mismo… E incluso ellas, sabiéndolo, provocan aún más esta sensación de felicidad mezclada con malestar. Me refiero a los paseos vespertinos por la Avenida de Maissonave de Alicante, o por la Alameda de Alcoy. Aquella chica impersonal que durante todo el invierno ha pasado desapercibida ha despertado en mi un especial interés. Me provoca calor, quiebra mi respiración. Ella lo sabe y se pavonea… ¡Dios mío! ¡Es ese ombligo al aire! La culpa la tiene el calor. Ellas son malas, lo saben… y no hacen más que quitarse ropa y más ropa. ¿Y esas camisetas cortitas y ajustadas? ¿Quieren acabar con nosotros? No sé donde mirar. ¿Por qué nos hacéis esto, chicas? Esa es la razón, sus ombligos, la que me hace desear que llegue el tibio otoño.

2 comentarios:

sargantana dijo...

De qui és eixe melic? De Maria José? d'una veina?
I no és per res, ni va per tu, però hi han als que fins i tot un cuello vuelto les "pone". Com sou els xics!!

Harry dijo...

Has dicho "cuello vuelto"...Buf!!